domingo, 1 de marzo de 2015

Día 9: Ancud- Puñihuil- Ancud

Salimos un poco antes de mediodía al café del frente a tomar desayuno. Recorrimos un rato el centro, compramos unas cosas y volvimos al hostal. A los pocos minutos nos pasaron a buscar para hacer el tour a las Pinguineras de Puñihuil.

Iba una pareja de gringos, una de chilenos y una japonesa o algo parecido. Nos bajamos en 2 miradores antes de llegar. Ya en Puñihuil, nos registramos y pusimos los chalecos salvavidas. Nos subimos a un carrito con ruedas junto a un grupo de españoles y nos acercaron hasta la lancha.

Mirador antes de llegar a Puñihuil

Caro





Puñihuil es donde todos los veranos se juntan los pinguinos de Humboldt con los magallánicos, cosa que no pasa en ningún otro lugar. Esto ocurre por la convergencia de las corrientes que los lleva a permanecer un rato en Puñihuil. 

Islotes de Puñihuil

Pingüi



Encuentre al chungungo

Chungungo




Vimos alrededor de 20 pingüinos, 3 chungungos y varias aves lindas. Ah! También vimos a un oso. El oso, o La Piedra del Oso, es una roca formada como tal luego del terremoto de Valdivia.

Al fondo, La Piedra del Oso



Pareciera ser que el terremoto de Valdivia también es el "terremoto de Ancud". El señor a cargo del tour en la navegación nos contó que el maremoto de esa vez llegó a la catedral, arrasando con la mitad de la ciudad, y es por eso que ahora no hay palafitos en Ancud.

El paseo en lancha duró alrededor de media hora. Teníamos 40 minutos más para estar ahí, así que fuimos a un sendero privado que está a un costado a ver dos miradores de  Puñihuil. La vista era muy linda. La verdad es que pensé que Puñihuil era feo, pero los islotes le dan toda la belleza al paisaje.

Puñihuil

Puñihuil


De vuelta en Ancud salimos a almorzar al mismo local donde habíamos estado la noche anterior. Nos atendió la niña que bailó y cantó arriba de la barra. Comimos pizza y tomamos jugo muy rico. 

Pasamos a buscar mi cámara y paseamos. Estuvimos en el fuerte Polvorín y San Antonio (muy lindo), en la Playa Arena Gruesa, en la costanera y en la plaza de armas.

Con el favorito, Ten Ten Vilu, Plaza de armas

Fuerte Polvorín

Cara de circunstancia


Fuerte de San Antonio, Ancud


 Subimos al hostal a ver tele, revisar fotos y a las 22:00 ya estábamos acostadas.

Pingüineras de Puñihuil: tickeado

sábado, 28 de febrero de 2015

Día 8: Frutillar- Puerto Octay- Ancud

Frutillar parecía de día Domingo. No andaba nadie más que un par de personas en la playa. Llegué a esperar la micro a Puerto Octay a las 10:05. No pasaba, no pasaba, no pasaba.

Pensé en devolverme al camping, pero tenía que terminar el Circuito Llanquihue, al menos visitando los lugares más grandes entorno al lago.

Estuve ahí por hora y media cuando empezaron a llegar más personas a esperarla. Parecía ser que todos sabían que la micro pasaba a las 12, menos yo. La micro pasó finalmente a las 12:12.

El camino a Puerto Octay es como sacado de La Pequeña Casa en la Pradera, con varias iglesias lindas a la orilla del camino, pero el lago escondido. Cuando llegamos al mini terminal de Puerto Octay le pregunté al chofer a qué hora salían las micros de regreso. Me dijo que a las 13:30, 16:00 y 18:00,  miré la hora y eran las 12:48. 

Bajé a la playa pero no había playa, fui hasta el otro costado a ver si había una bajada al lago, pero nada. Entonces empecé a pensar en qué haría hasta las 4 de la tarde metida ahí. De seguro no estaba buscando bien.

Puerto Octay

Me devolví al terminal y detrás de él estaba la plaza de armas. Hermosa y bien cuidada. En una de las esquinas estaba la Quesería Octay, empresa símbolo del pueblo. Eché una mirada rápida a ver si encontraba más lugares para visitar, pero nada. Saqué unas fotos rápidas a la plaza y decidí que no podía quedarme ahí, y que tomaría el bus de las 13:30. Había cumplido la misión.

Plaza de Armas de Puerto Octay


Le compré una empanada a una señora del kiosko (nivel dióh) y tome la micro de vuelta. 

Llegué a Frutillar a desarmar la carpa. Esa noche debía estar en Ancud y mientras esperé la famosa micro a Puerto Octay, había leído que los incendios forestales entre Puerto Montt y Pargua estaban reduciendo la visibilidad heavymente y provocando choques múltiples. Hablé con Caro por lo mismo; el panorama era incierto. La misión era llegar a Puerto Montt y ver que me decían. 

Tomé la micro y desde el tramo Puerto Varas- Puerto Montt vi al menos 4 focos de incendios, pero en Puerto Montt tomé pasaje sin problema. 

Llegué a Ancud a las 20:00 hr, dejé mi mochila en custodia y di una vuelta por el centro. En la plaza de armas estaba todo el mundo. Pasé a conocer la catedral por dentro. Es muy distinta al resto de las iglesias de la isla. En un costado habían fotos de la antigua catedral, sus transiciones y el edificio actual. Antes del terremoto de Valdivia, la catedral era hermosa, hermosa, HERMOSA, pero la demolieron porque los daños fueron muy grandes. 


Compré papas fritas y me devolví al terminal. Al poco rato llegó Caro desde Castro.

Dejamos las cosas en el hostal y salimos a comer y tomar michelada. Esa noche era la noche caleuchana. Entramos al local que estaba al lado del escenario, pero cuando salimos de ahí ya no quedaba nada. 

Buscamos otro bar y llegamos a uno donde había karaoke. Una semi señora se puso a bailar y cantar sobre la barra mientras nosotras tomábamos nuestras piñas coladas.

Circuito Lago Llanquihue, Puerto Octay: tickeado

Carretear en Ancud: tickeado

jueves, 26 de febrero de 2015

Día 7: Puerto Varas- Frutillar.

Desperté temprano y me comí parte de la torta del Café Danés, el resto lo boté. Gané el primer puesto de la ducha y me fui a Frutillar. Me bajé justo antes del Teatro del Lago y seguí caminando por la costanera en busca del camping. Viéndome perdida, volví hasta donde había visto un letrero que decía camping a 700 metros, y caminé por la calle perpendicular. Encontré la virgen de referencia, así que entendí que el letrero estaba mal puesto y que los 700 metros eran hacia arriba y no por la costanera. Luego empezó una subida infernal con la mochila puesta. Llegué arriba como subiendo el Chaitén, y luego del potrero de vaquitas estaba el camping. Armé la carpa, almorcé y bajé al lago.






Me senté en una roca a mojarme los pies junto a las gaviotas y unos caracoles nadadores, y fui muy feliz.



Le eché una mirada al Teatro del Lago y pregunté si es que había algún espectáculo en el día para poder conocerlo por dentro. No había hasta el domingo, pero harían una visita guiada media hora después. Compré la visita y aproveché de ir por un barquillo donde todos van por barquillos: un lugar mini al lado de la iglesia Luterana (muy linda) que está casi al frente del teatro. La cantidad de helado es impresionante. Estuve a punto de decirle que no le echara más.

Teatro del Lago

Teatro del Lago


Me tomé el helado rápido y volví al teatro. Era la única en la visita, pero cuando recién habíamos comenzado se sumó una señora bonaerense. Tuvimos la suerte de encontrarnos con un grupo de músicos alemanes ensayando en el anfiteatro. Fue muy lindo escuchar y ver cómo tocaban.

Ensayo en Anfiteatro de Teatro del Lago


Recorrimos hartos sectores, hasta un camarín, y al final conocimos la sala principal. Nos contaba la encargada del tour que uno puede comprar butacas del teatro. Algo así como lo que pasa en el Municipal de Santiago, pero no anual, sino que por toda la vida, por lo que cada una tiene una ranura para poner la placa con el nombre de la persona. Yo no vi ninguna, pero hay compradas alrededor de 80 butacas.


Escenario central


Después de salir de ahí muy feliz, recorrí la costanera, que está llena de casas bellas y cafés donde comer kuchen. Creo sinceramente que deberíamos quemar Frutillar alto y hacer del pueblo algo más pequeño y recorrible.


Circuito Lago Llanquihue, Frutillar: tickeado

Día 6: Ensenada- Laguna Verde- Saltos de Petrohué- Puerto Varas

Tomé desayuno y salí del camping. Di la vuelta y entré a PN Vicente Pérez Rosales como quien va a comprar el pan. Cuando me disponía a comenzar el paseo, resulta que ya había llegado. Laguna Verde está a unos 100 metros de la entrada y yo me dirigía precisamente ahí.

Entrada a Parque Nacional Vicente Pérez Rosales

Laguna Verde



Sé que hace 12 años estuve en ese lugar durante la gira de estudio, así como también en Lago de Todos los Santos, Frutillar, Entre Lagos y Termas de Puyehue, pero mi recuerdo es casi nulo. 

Laguna Verde es muy verde, esto debido a la presencia de 2 tipos de algas que le dan colors. En ese sector hay otro mini sendero, Los Pilleyos, de unos 40 minutos, que pasa, entre otros lugares, por el inicio de la Laguna, donde se ve conectada con el Lago Llanquihue.


Sendero Los Piyellos





Salí del lugar y caminé a Ensenada. Tomé la micro y me bajé en Los Saltos de Petrohué.

El inicio del paseo es un poco triste. Se pasa por 2 puentes que en este momento del año no llevan agua. Los Saltos tampoco llevaban tanta pero se veía lindo igual.



Hay otro sendero ahí mismo, Los Enamorados, donde se puede ver de cerca lo correntoso del río Petrohué. Por último recorrí el sendero Carilemu, que va por en medio de la arborización del sector, un panorama sin tanto show, pero más agradable.


Saltos del Petrohué










Tomé la micro de regreso a Ensenada, almorcé y desarmé la carpa. 



Esperé harto rato la micro a Puerto Varas, me bajé en el centro y caminé 2 cuadras. Una señora me habló y me ofreció camping. Me llevó a su casa, que estaba cerca del centro, en camioneta y junto a toda su familia. 

Armé todo muy rápido y fui a pasear al centro.

Puerto Varas tiene una costanera bien bonita. En general hay harto hotel y residenciales pilolas. Los locales comerciales mantienen la armonía visual del entorno, como lo que pasa en Pucón, aunque de forma más libre. En general hay hartas casas bonitas al estilo alemanote.

Fui al Café Danés, por una once tipo alemana... pero versión danesa. Me lo había recomendado el matrimonio del camping y resultó ser un lugar muy lindo.
En la once venía una panera con pasta de huevo, pasta de pollo pimentón, mermelada de mora y mantequilla, más salame y queso, un trozo de kuchen, torta y un café. 

Cuantos son?- me preguntó el mesero. Sólo yo- le respondí con un poco de miedo.  Escogí un kuchen de frambuesa con crema pastelera y torta de chocolate. 

Cuando me trajeron el tarro grande de Nescafé algo no me calzó.

El kuchen estaba hermosamente rico. El trozo de torta era grotesco y de sólo mírarlo temí por mi integridad, así que lo dejé para el último, hasta que me di cuenta que un mosquito se lo estaba comiendo antes que yo. Le dije al mesero lo del mosquito y que no lo quería. Llegó la señora encargada a mi mesa y me dijo que me daría otro trozo distinto para llevar. Safé de luchar con la torta, pensé. Me comí la panera y en verdad quedé muy normal con la once. Nada del otro mundo, ni en cantidad,ni sabor, ni menos experiencia. 

Salí de ahí no muy grata y fui a recorrer el centro con dirección a la casa-camping. Llegué a la carpa a dormir.

Cuando oscureció salí nuevamente. Me fui por una calle paralela a la costanera, pero nunca llegué al centro. Lo bueno es que conocí la Parroquia del Sagrado Corazón de Yisus que es muy linda y gigante, además de toparme con un recorrido patrimonial de casas como sacadas de Vírgenes Suicidas.

Llegué al centro. Busqué algún local chori, pero Puerto Varas no estaba tan vivo como parecía. Me senté un rato en la costanera a ver las luces reflejadas en el lago y me devolví a la casa.

Circuito Lago Llanquihue, Puerto Varas: tickeado

martes, 24 de febrero de 2015

Día 5: Petrohué- Ensenada

Me despertó el gallo.


Tomé desayuno en la carpa y comencé a guardar las cosas en la mochila.
Me hice un té de manzanilla y me lo tomé a la orilla del lago. El perrito Petrohué me fue a saludar y en 3 segundos desapareció. Desarmé la carpa. 


Volcán Osorno


Lo que sería mi estadía más larga, se convirtió en una visita de menos de 24 horas. Vi todo lo que podía ver desde ahí, me sentí atrapada en el camping y perseguida por el del bote, así que arranqué a un lugar mejor. Fue bueno y no quería que dejara de serlo.

Tomé la micro y me bajé en Ensenada. Pasé al camping Montaña y me cobraban entre 13 y 18 lucas por un sitio muy normal. Me quedé en el del lado, Barlovento: me cobraron 4 lucas y era más lindo. Para bien o para mal, el camping tiene entrada al Lago Llanquihue y vista al Osorno (en realidáh es muy difícil que algo no tenga vista al Osorno).


Ensenada


Armé la carpa como si el mundo me quisiera compensar por el armado del día anterior, almorcé y fui al lago a mirar. Escuché música y creo que dormí un rato. El volcán no deja de impresionarme, es demasiado imponente.

Me puse la tenida de verano, me bañé en el lago y fue lo mejor. El agua es agradable, pero con harto oleaje. Jugué un rato, me rasmillé un poco y me sequé al sol. 

Estoy sola y es bakán

Ensenada es muy bonito. Tiene pocas casas pero grandes y mononas. Todo bien arreglado, el pavimento y ciclovía nuevos, limpio y verde, está a orillas del Lago Llanquihue y a metros se encuentra una de la entradas al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, el más antiguo de Chile. Si tuviera que ir en familia, escogería lejos Caburga y Ensenada.

Fui a comprar la once y un vituperio. Comí pan tostado con mantequilla, jugo de naranja y felicidad. Modo vacación.

Tomé unas fotos al atardecer y pensé en el paseo del día siguiente. 




Circuito Lago Llanquihue, Ensenada: tickeado


Día 4: Castro- Petrohué

Tomé el bus de las 7:45 a Puerto Montt. Llegué a las 11:15 y pasé a dejar la mochila a custodia. Caminé por la costanera hasta el mall y compré gas para la cocinilla. De vuelta vi la feria de artesanía y le saqué una foto a los feos sentados frente al mar.


Tomé la micro a Puerto Varas, y me bajé con una señora que iba a Ensenada que me llevó a tomar la micro a Petrohué. Llegamos justo cuando estaba saliendo. 

En la micro iba una familia de alemanes(?) todos pasados a francés, que me hizo el viaje muy largo. Un poco antes de llegar a Ensenada, el chofer paró y nos dijo que podíamos bajar a tomarle fotos al volcán Osorno.

 El Osorno es hermoso. Está perfectamente dibujado y se ve inmenso.



Ya en Petrohué esperé a que llegara algún bote para cruzar a los campings. A los minutos llegó uno a dejar a hartas personas. El señor del bote me dijo que me llevaría gratis porque andaba sola. Le agradecí y me subí con una pareja de señores. Pero resulta que esa pareja no iba a cruzar al camping, sino que iban a hacer un paseo por el lago Todos los Santos, asi que bueno, aproveché de mirar y tomar fotos. Al rato me pasaron a dejar al camping. Gerald, el del bote, me dejó invitada para ir a recorrer el lago nuevamente a las 20:00 hr junto a un grupito, a ver el atardecer con el fondo de los 3 volcanes: el Puntiagudo, el Tronador y el Osorno. Prometedor.

Llegué al camping que me recomendó Caro y Fer. Había viento constante. Creo que me demoré como 1 hora en armar la carpa porque el suelo estaba tan duro que las estacas no entraban. Cuando llevaba como 40 min en eso, llegaron 2 niños a instalarse a mi lado. Después de una hora desarmaron lo poco y nada que llevaban y se cambiaron de lado... no iba tan mal, parece. 

Hice fideos con salsa y queso y me los fui a comer a la orilla del lago.






Estoy sola.






Dormí 2 horas hasta que Gerald me fue a buscar para dar el paseo. Tomé mis cosas y me fui al muelle. Habían varias personas, 2 botellones de vino blanco, pero de atardecer quedaba poco y nada.




Recorrimos el lago mientras oscurecía y nos bajamos en una playa solitaria. Hicieron una fogata y conversamos un rato. Fue agradable pero sin ver nada. 

Haré cambio de planes

Acampar en Lago Todos los Santos: tickeado.